Maxi Corujo: el floridense ganador de la 45.° edición de la Vuelta Ciclista de los Puentes
Su hermana le escribió una emotiva carta tras ser el primer floridense en cruzar la meta en la “Vuelta de los Puentes” organizada por el club San Antonio

Maxi Corujo es un floridense de 33 años que, en el 2010, se coronó ganador de la Vuelta Ciclista de los Puentes en la categoría Junior.
¿Qué pasó entre aquel triunfo y este 2026?
La vida misma.
Al alcanzar la mayoría de edad, Maxi tuvo que enfrentarse a la realidad y trabajar “de lo que hubiera”.
Eso significaba viajar a diario, a las 4 o 5 de la mañana, por la Ruta 3 rumbo a un frigorífico en Durazno.
Cuando regresaba a las cinco de la tarde y el día parecía terminar para el resto, para él apenas empezaba.
Disponía solo de tres o cuatro horas libres antes de tener que descansar, para volver a madrugar al día siguiente y arrancar el turno de las 6 a. m.
Era un empleo puramente físico, donde el verdadero reto consistía en dominar la mente: mantener la concentración entre cuchillos y alimentos mientras la vida transcurría afuera. Allá afuera, donde crecía Felipe, su hijo, que hoy ya tiene 7 años.
En aquellos tiempos, entrenar en bicicleta era inviable.
El desgaste del frigorífico y las exigencias horarias hacían que la noche cayera sin dejar margen para los pedales.
Sin embargo, la pasión no se apagó: Maxi empezó a entrenar a pie, saliendo a correr 30 o 40 minutos para cumplir con esos 8 kilómetros que su cuerpo, por pura inercia y memoria atlética, le reclamaba.
Él siempre tuvo condiciones naturales para el deporte: si jugaba al fútbol, lo citaban para la selección local; si corría en el Codecam, lo convocaban para la selección uruguaya.
Ya de adulto, se entrenaba como podía, aunque el running no fuera su mayor devoción.
“La sangre tira”, dicen.
Y a los que llevan el apellido Corujo, la sangre los empuja hacia el ciclismo.
No se piensa, no se elige; simplemente sucede, como un gusto grabado en los genes.
Las vueltas de la vida —y no las de los puentes— hicieron que aquel trabajo en el frigorífico terminara.
Maxi vio en ese cierre la oportunidad de emprender, decidido a no volver a empeñar las horas de un día que se va, llevándose la vida consigo.
Aprendió un oficio e instaló su propia gomería con un objetivo claro: estar cerca de Felipe y acompañar su infancia.
Esa decisión le devolvió el control de su propio tiempo.
Al reorganizar su rutina, le abrió nuevamente las puertas a la bicicleta y a la ruta, ese espacio donde se siente verdaderamente él, pleno en toda su esencia.
Entrenó con constancia, se federó, sumó kilómetros en algunas carreras y volvió al circuito competitivo.
Hoy, en 2026, dieciséis años después de aquella primera hazaña juvenil, Maxi Corujo lo logró otra vez: grabó su nombre en la historia de la clásica Vuelta Ciclista de los Puentes de Florida, organizada por el Club San Antonio.
